Cualquiera que trabaje habitualmente con chapa metálica está familiarizado con el problema: con una broca helicoidal convencional, a menudo resulta difícil perforar agujeros limpios en chapas finas, especialmente en aluminio o acero. El orificio puede desgarrarse, el diámetro puede ser impreciso o los bordes deben desbarbarse después con mucho esfuerzo.
Sin embargo, la precisión y la limpieza de los bordes de los orificios son cruciales en el trabajo del metal. Por eso, muchos profesionales utilizan herramientas especiales como las brocas escalonadas o las brocas para chapa.
Ambas herramientas están diseñadas para chapas finas (de hasta 4 mm de grosor, según el material) y materiales similares, y permiten taladrar con precisión, a menudo incluso sin pretaladrar. No obstante, difieren considerablemente en cuanto a diseño, función y ámbito de aplicación.
En este artículo destacamos las diferencias más importantes y explicamos cuándo es mejor elegir una broca escalonada y cuándo una broca para chapa.